He aquí Las mil y una noches que ya no son aquellos cuentos de niños escritos por Galland en los cuales los visires llevaban cuellos de encaje a lo Luis XIV y las sultanas se arreglaban la cabellera cual Madame de Maintenon, sino otros cuentos más serios, más crueles y más intensos, traducidos literalmente del árabe por el doctor Mardrus.
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